Regala emoción

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Ahora que se va acercando la Navidad, los comercios empiezan a llenarse de todo tipo de artículos y los anuncios televisivos nos recuerdan que es época de regalar. Por norma general nos gusta regalar y que nos regalen, sobre todo la ilusión de los niños es muy especial, nos envuelve y nos recuerda otros tiempos.

Yo nunca fui una niña de pedir, creo que porque era mi hermana la que ya se encargaba de eso muy bien, jaja..el caso que sigo siendo poco caprichosa y más bien algo “agarrada” en lo que a regalos se refiere, quizá por eso no me ha gustado nunca  premiar con regalos materiales a mis hijos, es más, solo reciben juguetes en Navidad y cumpleaños, a excepción de algún libro y poco más. Quiero que crezcan apreciando lo que tienen, prefiero otro tipo de regalos. Sigue leyendo

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Los besos no se piden

Una mirada corta, una sonrisa larga y un abrazo infinito…las palabras nuevas que has inventado para mi: “¿mamá, nos amoramos y nos cariñamos en el sofá?”, decirme “te quiero”, tanto y tan natural como pedirme agua, ir dándome besitos en el brazo de camino al colegio, la cháchara alegre y entusiasta con la que cuentas esas cosas para nosotros sencillas y para ti el centro de tu mundo: lo que has hecho en clase, lo que ha ocurrido superimportante, tus logros jugando…, tu dulce ingenuidad, tu docilidad, tu bondad, esa sonrisa transparente que me dice lo que piensas solo mirándote a los ojos, los besos que me regalas cada día acompañados de las palabras que expresan los sentimientos más puros, tus masajes en la espalda que son caricias, tu ilusión contagiosa por las cosas sencillas, cuando me pides que te ayude a cómo respirar para entrar en calma, los besos mariposa, los besos en la boca, los besos que derriten, tus preguntas curiosas y explicaciones acaloradas, tus “y sabes qué…”, los abrazos por la mañana cuando te despierto y el sueño te puede pero el abrazo le gana, nuestros pactos, tu manera de comprender las cosas,...mi niño mayor, cinco años y no se puede ser más cariñoso. Sigue leyendo

Suavizante, no gracias

IMG_20160716_161151961 (1)Entre las recomendaciones para el lavado de la ropa de los bebés y niños pequeños siempre nos han dicho que no usemos suavizantes. Y si no es bueno para ellos, ¿lo será para nosotros? ¿Hay algo que podamos hacer para prescindir de este producto sin renunciar a una ropa suave? Pues sí, y además es fácil, económico, ecológico, y para toda la familia 🙂

Hace un tiempo que de dejado de usar suavizante y me va fenomenal. Sigue leyendo

A las madres juzgadas

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Fuente: Tregua entre mamás. Facebook

Hace poco he leído que el 95% de las mujeres con hijos admite haberse sentido juzgada en alguna ocasión como madre.

Y eso es así, por una lado, porque la crianza está llena, llenita, repleta, de mitos, y por otra parte, porque criticar es muy fácil y a las mujeres se nos da bastante bien.

¿Quién no se ha sentido criticada directa o indirectamente alguna vez? Familiares, amigos, personal sanitario, desconocidos, la pareja, si incluso las críticas llegan de gente que no tiene niños!! pero claro, todo el mundo se cree con derecho a juzgar  y a dar consejos, sobre todo si eres primeriza. Sigue leyendo

Se me hace bola

bolaLa alimentación es un tema que nos interesa y mucho a todas las madres.  Julio Basulto, dietista-nutricionista, nos da un enfoque diferente de la alimentación infantil. Comer mucho no es lo mismo que comer bien, y comérselo todo no es mejor que comerse la mitad. Todos los padres deberían leer este libro.

Yo, como madre, se que es difícil cambiar el chip, que a las madres nos gusta que nuestros hijos coman de todo, en buena cantidad y cuando sea la hora. Julio te explica, con un lenguaje ameno y basándose en multitud de estudios recientes, por qué eso no es así. Sigue leyendo

No tengo leche, mi leche no le alimenta…

hipogalactia-falta-leche-materna-T-6BogxsEste es el mito número uno en cuanto a lactancia materna se refiere. Y yo lo tenía claro, después de amamantar a mi hijo mayor durante casi tres años, de leer y de creer saber tanto sobre lactancia, llega el segundo bebé y resulta que el niño no sube de peso...y todo el día al pecho, y los senos repletos de leche, y él durmiendo, y yo despertándole, día y noche, teta, teta, teta…dolor, grietas, llantos, y más teta, teta y teta… Es tan grande la sensación de que de verdad no alimenta esa leche...entiendo a muchas mamás, nunca las juzgué, pero es que la sensación es horrible y la solución es muy sencilla: un biberón. Sigue leyendo