1,2,3,…¡al agua, bebés!

DSC06930¡Por fin llega el buen tiempo! y una de las cosas que más ilusión nos hace es llevar a nuestros pequeños, algunos por primera vez, a playas y piscinas, y observar sus reacciones. A la mayoría les suele gustar estar en el agua. ¿Sabes que puedes disfrutar todo el año de sus beneficios? ¿Conoces la matronatación o natación para bebés?Ya te hablé de los beneficios de la natación para embarazadas, puedes leerlo aquí. Hoy quiero contarte acerca de la natación con mi bebé.

Cuando Ángel tenía 5 meses empezamos a ir a la piscina a un curso de matronatación. Estuvimos yendo un día a la semana durante seis meses. Éramos un grupo de 3-6 madres con sus bebés, y una monitora nos indicaba los ejercicios que teníamos que realizar al peque: movimientos en brazos y piernas, ejercicios de flotación, inmersiones y juegos. Todo ello en una piscina con poquita agua (lo digo por las mamis que no saben nadar, aquí no te hace falta ;-)), con una temperatura muy agradable y música infantil sonando de fondo. El momento de llegar a la piscina era de mucha excitación y dentro del agua no dejaba de moverse. ¡Le encantaba! y lo pude comprobar ese verano, ¡cuánto disfrutó en la piscina y la playa!.

Evidentemente, no se trataba de aprender a nadar, aún son muy pequeños, pero sí de conseguir otros beneficios, como aumentar la coordinación motriz, fortalecer el sistema cardiorespiratorio y ayudar al sistema inmunológico, además de otras ventajas como lo relativo a la relajación que proporciona el agua, el fortalecimiento de la relación afectiva con la mamá, y por supuesto el desarrollo de las habilidades de superviviencia, ya que ante una caída al agua aprenden a salir a flote solos.

Según he leído, en Bélgica está desaconsejada esta práctica para niños menores de 1 año, debido a las posibles infecciones que pueden contraer en el agua; sin embargo, se anima a que los mayores del año acudan a nadar ya que los beneficios superan los posibles riesgos.

Yo no digo que no puedan darse casos, solo estoy contando mi experiencia, y para nosotros fue una actividad muy positiva. Mi hijo disfrutaba mucho en la piscina y yo con él. Al finalizar el curso era capaz de salir a flote solo tras una inmersión y quedarse algunos segundos sujeto del corcho y flotando en el agua ¡toda una proeza a sus 10 meses!

El siguiente invierno no continuamos, la verdad que salía bastante caro y ya tenía que ir él solo con una monitora y yo quedarme fuera. Decidí que cuando fuera más mayor le apuntaría a un cursillo para aprender a nadar, si él quiere, y que por el momento ya habíamos cumplido muy bien el objetivo: realizar una actividad los dos juntos, que nos gustaba y disfrutábamos, relajante y muy bonita a nivel afectivo.

¿Y a tu peque, le gusta la piscina o la playa? ¡Cuéntanos la experiencia de su primer baño fuera de casa!

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