El “problema” del sueño y la búsqueda de soluciones

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“¿Volveré a dormir toda la noche alguna vez?… no puedo soportarlo, necesito descansar… no duerme y yo ya no puedo más, llevamos así un año…”  Todas estas podrían haber sido frases mías. Qué difícil se nos hace a las mamás los continuos despertares de nuestros bebés y niños pequeños. Pensamos realmente que nunca va a dormir del tirón porque se nos hace eterno, encima siempre está esa amiga o vecina que te dice que el suyo duerme diez horas seguidas y por la tarde su siesta ¡qué suerte!

Yo con mi hijo y el tema del sueño lo pasé fatal. Me pasaba el día entero con sueño, no podía pensar bien, mi mente estaba desordenada, muy olvidadiza y como atontada. Y gracias que no tenía que madrugar para ir al trabajo.  Buscaba por todos sitios soluciones al “problema”, y lo pongo entre comillas porque el problema no es del niño, es completamente normal que los niños se despierten (los casos raros son los que no se despiertan). El problema lo tenía yo, que no podía descansar de noche ni de día.

¿Por qué no duerme?

Pues porque los bebés no duermen seguido, es así. Por hambre, por miedo, porque por naturaleza necesitan asegurarse que la mamá está con ellos, porque quizá les duele algo (barriga, boca..), por frío o calor, por pañal mojado, porque están aprendiendo a gatear, a andar, porque es normal, su cerebro no ha madurado, no son adultos, nosotros también sufrimos despertares en cada fase del sueño pero nos volvemos a dormir sin acordarnos. En fin, que si, que es normal, que no es un problema…

El caso que yo eso lo sabía, que era una fase, que pasaría pero ¿cuándo?  Hasta los 12 meses tuve entre 5 y 8 despertares cada noche. Cada hora y media o dos horas se despertaba, mamaba un poco y volvía a dormir. Y, a pesar de que dormía conmigo pues así era más fácil, no conseguía darle el pecho acostada, había de incorporarme cada vez, muchas veces cada noche, todas las noches…

Las siestas no eran mejores, eran caóticas. Nunca dormía una hora seguida de siesta, lo normal eran 30 ó 40 minutos, siempre, con lo cual yo tampoco podía dormir durante el día. Muchas veces estas siestas las hacía por la calle, otras veces yo aprovechaba ese escaso tiempo para comer o ir al baño…

¿Qué soluciones tenemos?

Probé a darle biberón, se seguía despertando. Probé a que lo durmiera su padre, y nada. Cuando ya tomaba papilla probé a que cenara bastante y se fuera lleno a la cama, probé infusiones dormilonas y geles dulces sueños, probé rutinas estrictas, probé de todo menos dejarlo llorar. Nunca se me ocurrió dejar llorar a mi bebé en su cuna,  solo e indefenso, por muy desesperada que estuve.

Hay una web interesante que me dio muchas ideas. Tiene un foro bastante útil, con consejos, trucos y apoyo para las madres: Dormir sin llorar.  Te aconsejo que lo visites.

En cuanto a libros, encontré:

– Los que te aconsejan métodos estrictos, como el Duérmete niño del Dr. Estivil, el cual he leído y nunca pondría en práctica, me parece horrible y hasta el propio autor se ha retractado declarando que su método es para mayores de tres años (en su libro dice mayores de seis meses), porque se ha demostrado que conlleva consecuencias psicológicas negativas. Consiste en dejarle llorar en su cuna y seguir una ridícula tabla de tiempos. Quizá te digan que funciona y que no pasa nada, que lo pruebes, que se duermen…claro, se duermen, todos terminamos durmiendo pero ¿en qué estado? autodrogados por el miedo. Un niño que siente miedo y cuyo llanto no es atendido, segrega adrenalina y otras sustancias que hacen que en todo su organismo se active un estado de alerta. Llega un momento en que la amígdala, una parte del cerebro emocional, se colapsa. Entonces el organismo empieza a segregar nuevas sustancias (endorfinas, serotonina) para combatir ese estado de alerta, pues no se puede mantener por demasiado tiempo. Es entonces cuando el niño, drogado por su propio organismo, se duerme. ¿Ha aprendido a dormir? No. Se ha autodrogado (Rosa Jové, psicóloga), además de que estaremos fomentando una personalidad insegura. Sigue tu instinto. Tu instinto nunca va a dejar que llore tu bebé.

– Luego tenemos otro tipo de libros, como el Dormir sin lágrimas, de la psicóloga infantil Rosa Jové, que te explica extensamente por qué no duerme, que te dice que es normal, que dormirá y te da todos los detalles científicos para sostenerlo, para no dejarle llorar, pero que no da soluciones.

– También hay otros libros, como La maternidad y el encuentro con la propia sombra, de Laura Gutman, que dan su explicación desde un punto de vista más místico, relacionando los despertares con la psique de la mamá.

¿Entonces hay dos opciones? Dejarle llorar (que no nos gusta) o aguantarnos y ya llegará el día que duerma mejor (que tampoco nos gusta y si se prolonga mucho puede que nos planteemos la opción primera).

Encontré otra alternativa en el libro El Sueño del Bebé Sin Lágrimas, de Elizabeth Pantley. Te cuenta que existen muchas formas de ayudar a dormir a tu bebé, actuando de manera respetuosa, para que concilie el sueño rápidamente. Esta autora, madre de cuatro niños, nos da una serie de consejos y trucos que funcionan. Yo lo pude comprobar con mi hijo. Ella te abraza con su lectura, empatiza contigo porque lo ha vivido como tú, y te propone un plan, adaptado a tu hijo y a tu estilo de crianza, ofreciendo muchas ideas para conseguirlo poco a poco. Te promete que vas a dormir toda la noche y al final te das cuenta que es verdad. No dice nada milagroso pero su lectura es efectiva, al menos a mí me sirvió. Y sin llorar. Te lo recomiendo.

Lo que yo hice y funcionó

Despertándose cada hora y media o dos (los días buenos dormía tres horas seguidas) estuvimos hasta los 12 meses. Mi peor momento fue sobre los 8-9 meses. Me encontraba muy mal. Ahí fue cuando leí el libro de Elizabeth Pantley. Comencé a poner en práctica algunas cosas (reconozco que no seguí el plan estrictamente), y conseguí algunas mejoras (muy poco a poco), como alargar las siestas durante el día y que se fuera dormir más temprano por la noche.

A los 12 meses lo pasé a su habitación, y como papá estaba de vacaciones convenimos que lo atendería él cuando despertara. A partir de la segunda noche no se despertaba hasta las 6 o las 7 de la mañana. No me lo podía creer. Cuando papá volvió a trabajar yo acudía a sus despertares, siendo éstos 2-3 veces en toda la noche, habitualmente 2 veces, algo mucho más llevadero a pesar de tener que levantarme para ir a su habitación.

A los 17 meses seguíamos así, y como observé que algunas noches no se dormía en el pecho probé a negarle la teta durante sus despertares nocturnos. A penas lloraba, tenía mucho sueño, yo le hablaba o cantaba y como ya entendía muy bien se volvía a dormir enseguida. Así comenzó a despertarse solo una vez cada noche y ya solía ser a las 6 o las 7 de la mañana. Fue un gran alivio para mí.

A los 19-20 meses comenzó a dormir toda la noche, al mismo tiempo que comenzó a hacer largas siestas por la tarde.

Ahora se despierta a veces cuando está malito o cuando tiene pesadillas o cuando tiene sed (aún no hemos quitado el pañal, supongo que para hacer pipí será otro motivo), pero ya no es como antes. Solo quien lo ha pasado puede ponerse en tu lugar. Necesitamos dormir.

Al poco de empezar a dormir  fue cuando comencé con el blog, antes no hubiera podido encadenar una frase con otra.

Mi experiencia es solo nuestra, no tiene que funcionar en todos los casos. Cada niño es distinto. Algunos empiezan a dormir toda la noche a los tres meses y otros a los tres años y todo el normal  ¿Cómo fueron o están siendo tus noches?

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4 pensamientos en “El “problema” del sueño y la búsqueda de soluciones

  1. Leeré este libro, leí el de Rosa Jove pero aunque te deja más tranquila, después de dos años con muchos despertares nocturnos necesito descansar para trabajar en condiciones. Necesito estos pequeños trucos para que vaya durmiendo algo más ella y yo.
    Gracias por la sugerencia.

    • Espero que el libro te sirva de ayuda. Es cierto que necesitamos dormir y estar descansadas para funcionar al día siguiente. Gracias por comentar.

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